
ILUMINACIÓN.

Algunos conceptos importantes a tener en cuenta al momento de generar un proyecto lumínico.
La luz es una unidad esencial en cualquier medio ambiente estado de ánimo y motivación de las personas. La delineación de iluminación requiere comprender la naturaleza (física, fisiológica y psicológica) de esas interacciones y además, conocer y manejar los métodos y la tecnología para producirlas, pero fundamentalmente demanda una fuerte dosis de intuición y creatividad para manejarlas.
Visto desde una representación globalizadora, el diseño de iluminación puede definirse como la búsqueda de soluciones que permitan mejorar la relación entre el usuario y su medio ambiente. Esto implica tener en cuenta diversos aspectos interrelacionados y la integración de técnicas, resultados, metodologías y enfoques de diversos métodos y áreas del conocimiento, como la física, la ingeniería de edificios, la arquitectura, el gerenciamiento energético y ambiental, la psicología, la medicina, el arte, etc. Por ello, la solución a una solicitud específica de iluminación debe ser resuelta en un marco interdisciplinario.
El concepto de iluminación eficiente.
Hasta no hace mucho el diseño de iluminación implicaba proveer luz en cantidades apropiadas a fin de posibilitar la realización de las tareas con alto rendimiento visual. El aspecto cualitativo se limitaba, casualmente, a eliminar o reducir posibles efectos de deslumbramiento. Sin embargo, el descubrimiento de que la luz no sólo afecta las desplazamientos visuales de las personas sino también su salud y bienestar, por un lado, el vertiginoso desarrollo tecnológico de fuentes luminosas, dispositivos ópticos y sistemas de control y la necesidad de utilizar los recursos energéticos de manera más eficiente, por otro, le dieron al concepto de diseño un perfil notablemente más cualitativo.
Teniendo en cuenta esa nueva orientación, se puede decir que un sistema de iluminación eficiente es aquel que, además de satisfacer necesidades visuales, crea también ambientes saludables, seguros y confortables, facilita a los usuarios disfrutar de atmósferas agradables, emplea apropiadamente los recursos tecnológicos (fuentes luminosas, luminarias, sistemas ópticos, equipos de control, etc.), hace un uso racional de la energía para ayudar a minimizar el impacto ecológico y ambiental; todo esto por supuesto, dentro de un marco de costos razonable, que no solamente debe incluir las inversiones preliminares sino también los gastos de explotación y mantenimiento.
Análisis del proyecto.
El medio es aplicable tanto en nuevos diseños como para remodelar instalaciones existentes y comienza por un análisis propuesto a reunir datos que permiten determinar las demandas, visuales, emocionales y estéticas, de iluminación y establecer los alcances y limitaciones del trabajo. La identificación clara y precisa de estas cuestiones es elemental para el éxito de cualquier proyecto.
Las instancias visuales son una consecuencia de la realización de actividades y para determinarlas se debe evaluar la dificultad de las tareas en función de sus características y condiciones de ejecución. Los requerimientos emocionales, en cambio, surgen por la influencia que la luz ejerce sobre el estado de ánimo, motivación, sensación de bienestar y certeza de las personas. Estos dos tipos de demandas son variables entre sujetos por razones de edad, entrenamiento, aptitud, condiciones de visión, etc. y este hecho debe ser tenido en cuenta en el análisis.
Las demandas estéticas por su parte, se refieren a la posibilidad de crear ambientación visual, destacar la arquitectura, ornamentación, obras de arte, etc. Para esto hay que considerar las características físicas y arquitectónicas del círculo así como del mobiliario y del entorno, la importancia y significado del espacio, etc.
En cuanto a trascendencias y limitaciones se puede afirmar que, por lo general, la restricción más importante es de carácter presupuestario. Para analizar este aspecto hay que considerar no sólo los costos de instalación sino también los de trabajo. Cuando las decisiones se toman solamente en función de la inversión inicial, como ocurre frecuentemente, se corre el riesgo de restringir seriamente los objetivos del proyecto o diseñar instalaciones donde los costos no previstos de consumo energético y mantenimiento hacen que su uso sea demasiado excesivo. Un ejemplo de este punto lo constituyen las lámparas fluorescentes compactas, cuyo uso muchas veces se descarta por su mayor precio en cotejo con las fuentes incandescentes, a pesar que su alta eficiencia permite amortizar la inversión inicial en muy corto plazo.
Otras limitaciones pueden surgir de cuestiones normativas o reglamentarias, por razones de
seguridad o debido a la proporción del espacio, por ejemplo, la existencia de elementos estructurales, arquitectónicos o canalizaciones de otros servicios suelen impedir el emplazamiento de luminarias y/o equipos auxiliares.
La mayoría de los datos precisos para el análisis del proyecto se obtiene de la documentación técnica que deben suministrar el propietario y/o el responsable de la obra. Pero también hay que realizar un relevamiento visual (y eventualmente fotométrico, eléctrico y fotográfico) en la obra, ya que permite verificar y completar datos técnicos e asemejar detalles difíciles de especificar en planos. Por último, la entrevista a los usuarios es también de mucha ayuda, ya que brinda la oportunidad de conocer sus opiniones, necesidades y preferencias respecto de las condiciones de iluminación.
Selección de luminarias.
La selección de las luminarias es uno de los aspectos más significativo del proyecto. El tipo más conveniente se determina sobre la base de consideraciones técnicas, estéticas y por supuesto, económicas. Aunque siempre deben meditarse los tres factores, hay que establecer prioridades en función de los requerimientos del diseño. Por ejemplo, si la ambientación visual es la meta deseada, la pauta preponderante en la selección será la búsqueda de armonía entre los artefactos y el estilo arquitectónico, el carácter y la ornamentación del local. Si en cambio, se necesita crear condiciones de trabajo visual ajustadas y alta eficiencia energética, van a prevalecer los criterios técnicos tales como el rendimiento de las luminarias, las características fotométricas, el control de deslumbramiento, etc.
El mercado ofrece una amplia variedad de luminarias que admiten satisfacer, prácticamente, cualquier tipo de demanda. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las luminarias se diseñan para actuar con determinados tipos de lámparas; esto significa que una vez definido el tipo de fuente, el universo de artefactos utilizables se reduce. Lo mismo ocurre con las lámparas si primero se define el tipo de luminaria. De manera que la designación debe hacerse en forma conjunta. En instalaciones de alumbrado, y con el propósito de ahorrar energía, se solicita con bastante frecuencia al reemplazo de lámparas por otras más eficientes pero sin cambiar la luminaria. Por ejemplo, es común suplantar lámparas de mercurio por sodio de alta presión o fuentes incandescentes por fluorescentes compactas de menor potencia pero con análogo flujo luminoso. Se puede demostrar fácilmente que esta estrategia es muy provechoso económicamente. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el reemplazo puede implicar una modificación de la fotometría del artefacto por cuanto cambian el tamaño, la forma y a veces, hasta el tipo de ampolla (por ejemplo, se pasa de una lámpara clara a otra con recubrimiento difusor), además, se pueden modifican también las características cromáticas. De manera que hay que hacer un análisis fotométrico y colorimétrico con las nuevas fuentes a fin de verificar que la distribución espacial de la luz y la reproducción de colores no se cambien de tal modo que afecten las condiciones de iluminación y visión.
Por otro lado es importante también controlar que el eventual cambio en la apariencia del espacio no produzca efectos negativos sobre las personas. Con el fin de que este tipo de estrategias de ahorro de energía cubra las expectativas de aceptación del usuario conviene aplicar lo indicado en la sección análisis del proyecto sobre entrevistas a los usuarios.
Hay que tener en cuenta también las características físicas, constructivas, mecánicas, eléctricas, térmicas, de seguridad, estéticas y por supuesto, económicas. Estas se pueden consultar en numerosas publicaciones técnicas aunque siempre es conveniente tratar de obtener información de los fabricantes.


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